Hoy en día las guerras se luchan de manera inteligente, haciendo uso de la tecnología e intentando tener la menor cantidad de bajas y riesgo. Y los drones militares son una de las herramientas más poderosas, precisas y seguras que tienen varios de los ejércitos más poderosos del mundo para completar sus misiones en todo el globo y asegurar éxito sin fatalidades. Los drones se utilizan en situaciones en las que el vuelo tripulado se considera demasiado arriesgado o difícil. Proporcionan a las tropas un ojo en el cielo las 24 horas del día, los siete días de la semana merodeando por un área y enviando imágenes en tiempo real de las actividades en tierra. Estas aeronaves militares no tripuladas de alta tecnología son controladas por pilotos a kilómetros de distancia y son capaces de desempeñar funciones de reconocimiento, combate y apoyo en las batallas más peligrosas y demandantes. Casi 100 países tienen drones militares en su inventario y esto está cambiando por completo la forma en que se lucha en las guerras en el mundo. Sin más. Ponte cómodo y prepárate para conocer cómo funcionan los drones militares.

 El uso de drones militares no ha sido ningún secreto y éstos han sido usados frecuentemente para atacar a soldados enemigos y extremistas desde hace ya algunas décadas, pero con el paso del tiempo los drones se han vuelto más letales e inteligentes. No obstante, hay muchos usos para los drones en el ámbito militar. En primer lugar, se puede utilizar para proteger las vidas de los militares en tierra, aunque su principal uso en zonas de guerra es el reconocimiento de áreas y edificios desconocidos. El rastreo del enemigo y la protección de la fuerza amiga igualmente son una gran herramienta para ayudar en la búsqueda de soldados perdidos o heridos y brindan una vista en tiempo real de la situación, permitiendo a los comandantes tomar mejores decisiones en la asignación de recursos. Pero antes debes conocer la clasificación básica de los drones militares, ya que estos suelen clasificarse en función de su peso, alcance, velocidad y capacidades específicas. Los Wave Osment. En español vehículos aéreos no tripulados son la categoría general. Como su nombre lo dice, cualquier aeronave que no requiere un piloto o tripulación dentro para poder funcionar. Sin embargo, el término wave se utiliza más a menudo para describir a los drones desarmados que realizan misiones de reconocimiento y vigilancia sirviendo como ojos en el cielo. Por su parte, los Haceb por sus siglas ponens Combate Aéreo Paico en español vehículos no tripulados de combate aéreo son por excelencia aquellos depredadores armados que se encargan de cazar al enemigo. Estos drones se utilizan para llevar a cabo ataques teledirigidos y suelen estar bajo control humano en tiempo real, con diferentes niveles de autonomía.

También tenemos los Geo Group, que son drones de gran altitud y larga duración. Estos super monstruos no tripulados pueden volar durante un día o dos y alcanzar altitudes superiores a los 60000 pies. Los drones se utilizan para llevar a cabo misiones de vigilancia utilizando potentes sensores similares el avión espía estadounidense U2 y son la clase de drones más costosos que existen en la actualidad. Uno de los más conocidos es el RQ 4 Global OGC y la variante de vigilancia marítima MQ 4C Triton. Por otro lado, también existen los mini drones. Estos pesan menos de 23 kilogramos y usualmente son operados para cumplir con misiones de inteligencia, vigilancia, adquisición de objetivos y reconocimiento. Las fuerzas militares terrestres hacen un uso extensivo de mini drones como el RQ 11 Reuven, fabricado por la empresa estadounidense Aero Peirone y el dron Fumar un mini dron ligero que puede volar durante 12 horas y tiene un alcance de hasta 90 kilómetros. Por su lado, los m.a bi o micro drones ya son una realidad y estos son lo suficientemente pequeños para caber en la palma de tu mano. Esto significa que cada soldado puede tener su propio dron de corto alcance para explorar zonas hostiles, mirar por las esquinas de las calles, detrás de las paredes y sobre las crestas de montañas. Un ejemplo es el dron Black Hornet, el cual pesa solamente 30 gramos. Tiene una duración de batería de 25 minutos de vuelo y el enlace digital de datos a su terminal tiene un alcance de hasta 1.6 kilómetros. Y por último, los drones kamikaze, que por lo general son de tamaño pequeño y están cargados de detonantes diseñados para llevar a cabo misiones de ataque unidireccional al estrellarse contra un objetivo. Un ejemplo es el drone israelí Arpi, el cual fue el primer dron kamikaze diseñado para la batalla en el año 2016. Estos ya han sido utilizados en batalla y algunos informes indican que Israel los usó para destruir sistemas de defensa antiaérea sirios. Ahora veamos en detalle dos de los drones más famosos y producidos de la actualidad. Empecemos con el RQ 1 Predator. Este es un dron de reconocimiento. El diseño simple y ligero del fuselaje del Predator le permiten llevar una carga útil de hasta 240 kg. Su enorme tanque de combustible y peso ligero son una gran ventaja para un dron de reconocimiento, ya que le permiten viajar largas distancias sin necesidad de recargar combustible. RQ no puede permanecer en el aire monitoreando las posiciones enemigas hasta 24 horas a plena carga, y utiliza algunos de los equipos de monitoreo más sofisticados disponibles en la actualidad, que le permiten vigilar de día, noche e incluso en la niebla. El recurso puede dar imágenes en tiempo real de la posición enemiga o un puesto de mando mucho antes de que lleguen las primeras tropas o vehículos. De información permite a los comandantes de campo tomar decisiones rápidas e informadas sobre el despliegue de tropas, movimientos y capacidades enemigas. Por supuesto, la mayor ventaja de usar un Predator es que tiene todas las ventajas de una salida de reconocimiento tradicional, pero sin exponer al piloto a un ambiente hostil.

 Pero la única cosa mejor que tener un avión robótico que asiste a las fuerzas militares en la toma de decisiones es tener un avión robótico que realmente pelee en las batallas.

 Ahí es donde entra en juego drones como el MQ 9 Reaper, el cual está armado con múltiples cohetes aire aire, aire y 1092 y Stinger y puede llevar hasta 14 misiles aire tierra a 1114 o Feuer. Además, puede alcanzar una velocidad de 300 kilómetros por hora y sus componentes le dan a sus operadores múltiples maneras de adquirir un objetivo en cualquier entorno de combate, pues cuenta con un rayo láser o infrarrojo desde la bola MTS, ubicada en la nariz del avión y que sirve para dirigir los misiles.

Los sensores incluidos en el MTS también calcula la velocidad del viento, la dirección y otras variables del campo de batalla para un disparo efectivo. Este proceso se conoce como pintar el blanco una vez que se pinte un objetivo. El Reaper puede lanzar sus misiles para destruir el objetivo, que pueden ser aeronaves enemigas o fuerzas terrestres. La efectividad en el campo de batalla del Reaper ya ha sido probada. El 28 de octubre de 2007 hizo su primera misión disparando un misil que el Fire Contrainsurgentes de Afganistán en la región de Daira Wood, en la provincia montañosa de Causar. El comando central estadounidense dijo que la misión fue todo un éxito. Además, los Reaper han volado más de 10 000 horas, facilitando la detención de más de 250 narcos. El creador del MQ 9 Reaper fue la compañía General Atomic. Desde el inicio fue pensado para su uso en la Fuerza Aérea y la Armada de Estados Unidos, aunque el país lo ha vendido a Reino Unido, España, Francia y Holanda.

Adquirir un MQ 9 Reaper cuesta más de 16 millones de dólares la unidad y Estados Unidos opera alrededor de cien de ellos a través de varias agencias. Pero los drones antes mencionados no son los únicos. Una vez desplegados por el ejército estadounidense, hay muchos otros como el Pioneer, el RQ 3 Dark Start, el RQ 5 Jonder, el RQ 6 aturdidor y el RQ 7 yaro. Estos han sido utilizados en capacidad de reconocimiento desde principios de la década de 1990, con la proliferación de unidades de combate automatizadas y operadas a distancia. La tendencia de la tecnología militar parece orientarse hacia misiones llevadas a cabo por guerreros automatizados en las que los controladores de carne y hueso luchan de forma segura detrás de terminales informáticos. Estas personas también son conocidos como pilotos y son responsables de que no ocurran colisiones, aunque deben limitarse a intervenir solo en situaciones de emergencia. El piloto no maneja la nave con un control como el de los aviones Escala, sino que envía rutas y coordenadas que definen el trayecto. En realidad, no hay mucha diferencia en comparación con lo que sucede en grandes aviones comerciales que cubren rutas muy largas guiados por el piloto automático. Es increíble visualizar que el intercambio de datos entre el dron y la estación terrestre se produce a través de una conexión con un satélite. Por lo tanto, puede haber pilotos en una cómoda base militar con aire acondicionado en Las Vegas, combatiendo decenas de extremistas afganos a más de 12000 kilómetros. No obstante, esta nueva forma de guerra también ha tenido efectos sin precedentes en el país. Los primeros estudios sugirieron que los pilotos de drones experimentan problemas de salud mental al mismo ritmo que los pilotos que participan en combates en vivo. A pesar de trabajar a miles de kilómetros del campo de batalla, muchos pilotos de drones experimentan niveles preocupantes de ansiedad, estrés severo y daños morales. Por otro lado, el costo por hora de vuelo varía según el tipo de dron, pero los sistemas armados más grandes, como el global OGC, cuestan hasta 15000 dólares por hora y cada unidad de estas tiene un valor de 131 millones de dólares. Los costos totales del programa de aviones no tripulados de Estados Unidos son difíciles de evaluar, pero según el Barcode Centre for the Study of the Room, el Departamento de Defensa solicitó aproximadamente 9 mil 390 millones de dólares para drones y tecnologías asociadas en el presupuesto del año fiscal 2019. En el mundo hay más de 100 países que cuentan con drones de combate y hay al menos 21 mil aviones no tripulados en operación.

 Pero el número podría ser significativamente mayor. Sin embargo, solo nueve países reconocen equiparlos con armamento. Las grandes potencias como China, Estados Unidos, Rusia o Israel ya han exhibido sus flotas de drones de combate en operaciones militares o en demostraciones aéreas. Los rusos, por su parte, cuentan con drones como el 70. Ocotepec y el Kyūshū son los dos elegidos que pretenden plantar cara a sus equivalentes norteamericanos. El XB 47 y el RQ 4 Global OGC. Los chinos, por su parte, son la potencia que ha dejado atónitos a todos, pues en un corto periodo de tiempo han logrado superar el número de drones operativos de Estados Unidos. Su dron más famoso es el CHC. Y el SH 7 según su diseñador en jefe, el SH 7 puede interceptar señales electrónicas de radar y simultáneamente detectar, verificar y monitorear objetivos de alto valor, como estaciones de mando hostiles, bases de lanzamiento de misiles y buques de guerra. Está previsto que su producción inicie en el año 2022. Es increíble el daño en combate que los drones pueden hacer. Un claro ejemplo fue el 14 de septiembre de 2019, cuando las milicias hutíes de Yemen cercanas a Irán se atribuyeron el ataque a tus instalaciones petrolíferas en Arabia Saudita, pertenecientes a la empresa estatal Aramco. Tomando en cuenta que Arabia Saudita es el mayor productor de petróleo en el mundo, este ataque repercutió en la economía global con el precio del barril de petróleo disparado a cifras récord. En resumen, estas máquinas de guerra no tripuladas continuarán haciéndose más pequeñas, más ligeras, más silenciosas, con baterías más fuertes, con mejores tiempos de vuelo, con mejores ópticas y capacidades bélicas, y se ha pronosticado que en pocos años los drones militares desempeñarán un papel vital en la resolución de futuros conflictos. Créeme, lo más increíble aún está por verse.

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